Escribano público y de numero de Plasencia
Escribano de Jaraiz de la Vera
Escribano real, público y de número de Garganta la Olla
El Consejo de Cruzada se creó en los primeros años del siglo XVI para gestionar los ingresos de la Bula de Cruzada y se suprimió por Real Decreto de Fernando VI de 8 de junio de 1750, siendo reemplazado por la Dirección y Contaduría General de las tres Gracias de Cruzada, Subsidio y Excusado, órgano que cambiará su denominación, en 1754, por la de Comisaría General de Cruzada. La Comisaría será suprimida por el Concordato con la Santa Sede del año 1851. El Consejo de Cruzada entenderá en la administración de las rentas de Cruzada, Subsidio y Excusado (Tres Gracias), siendo éstas aportaciones de origen eclesiástico en favor de la Corona que se gozan por concesión temporal y prorrogable de la Santa Sede. Las Ordenanzas de 1554 y las Instrucciones de 1771 regulan su funcionamiento como órgano consultivo y de gobierno teniendo como función principal la gestión de los ingresos de las 'Tres Gracias' en los reinos de Castilla, Aragón, Italia (Sicilia y Cerdeña) e Indias. Su organización y funcionamiento se realiza en dos ámbitos territoriales: uno centralizado en la Corte y el otro periférico para la 'administración, predicación y cobranza de las Cruzadas y otras Bulas'. Tras la supresión del Consejo por el Concordato de 1851, sus funciones pasan a la Archidiócesis de Toledo, y el arzobispo usará el título de Comisario General de Cruzada.
Escribano real y público del número de Hervás
Escribano de Talaván
Escribano
Escribano del número de Oliva de Plasencia
Escribano público del número de Jaraíz de la Vera
Escribano real y del número de Béjar
Escribano público del número de Vadillo
Nació en Roma el 13 de mayo de 1655, murió en el mismo lugar el 7 de marzo de 1724. Hijo de Carlos II, duque de Poli. Después de estudiar en un colegio romano fue introducido a la Curia por el Papa Alejandro VIII.
En 1695 fue nombrado arzobispo titular de Tarso y nuncio en Lucerna, y en 1697 nuncio en Lisboa. El Papa Clemente XI le nombró cardenal –presbítero de los santos Quirico y Julita el 17 de mayo de 1706, confiriéndole la diócesis de Osimo en 1709 y la de Viterbo en 1712.
Después de la muerte de Clemente XI fue elegido Papa en un tormentoso cónclave el 8 de mayo de 1721. Escogió el nombre de Inocencio XIII en memoria del Papa Inocencio III a cuyo linaje pertenecía.
Escribano público de Hervás
Escribano de Tejeda de Tietar
Escribano real y de número de Plasencia,
Notario mayor del Tribunal Eclesiástico de Plasencia
Provisor y Vicario General del Obispado de Plasencia, del gremio y claustro de la universidad de Salamanca, coadjutor del Arcedianato de Alba, canónigo de la Catedral de Salamanca
Escribano público y de número de Cabezuela del Valle
Escribano real y público de Cabezuela del Valle
Escribano de Cabezuela del Valle
Escribano de Casatejada y Serrejón
Consultor de la Santa Inquisición, Provisor y Vicario General de la Diócesis de Plasencia
Escribano en el Oficio de Hipotecas de Béjar
Escribano de Cabezuela del Valle
Escribano de Romangordo
Administrador de rentas reales en Plasencia y su partido
Escribano real, notario de reinos en comisión en Navaconcejo
Escribano público del número de Navaconcejo
Notario Mayor del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Plasencia
Escribano público del número y millones de Navaconcejo
Caballero del rey y regidor de Plasencia, se casó con Mariana Josefa de Zuazo y Ceballos
Escribano de Plasencia.
Ministro del Colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos de Hervás
Escribano de Valverde de la Vera
Escribano de Serrejón
Fue ministro del Colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos de Hervás
Fue ministro del Colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos de Hervás
Escribano real, público y del Ayuntamiento de Talaván.
Notario apostólico de Hervás
Notarió eclesiástico
Cura de la Parroquia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas de Hervás
Párroco de la Parroquia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas de Hervás
Escribano real y del número de Plasencia
VI Duque de Béjar desde la muerte de su padre en 1601. Ostenta también los títulos de V Marqués de Gibraleón, IX Conde de Belalcazar, VII Conde de Bañares, VIII Vizconde de la Puebla de Alcocer, Señor de Cinco Villas, Justicia Mayor y Alguacil Mayor del Reino de Castila, etc.
Casada en 1667 con el X Duque de Béjar, Manuel Diego López de Zúñiga Mendoza Sotomayor.
Rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duque de Milán, Soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña.
Nace en Valladolid, el 8 de abril de 1605 y fallece en la misma ciudad, el 17 de septiembre de 1665. Fue el tercero de los ocho hijos, y primer varón, del matrimonio habido entre Felipe III de España y su prima segunda la archiduquesa Margarita de Austria.
Contrajo matrimonio, en 1615, con Isabel de Borbón (hija de Enrique IV de Francia). Fruto de este matrimonio, nacieron siete hijos, de los cuales sólo dos llegaron a adultos: Baltasar Carlos (17 de octubre de 1629 - 9 de octubre de 1646), príncipe de Asturias, y María Teresa (1638 - 1683), reina consorte del rey Luis XIV (9 de junio de 1660).
Después de la muerte de Isabel en 1644, se ajustaron nuevas nupcias en 1647 con su sobrina Mariana de Austria, hija del matrimonio entre su hermana María Ana y el emperador Fernando III de Habsburgo. El enlace se celebró en 1649 en la localidad madrileña de Navalcarnero. De esta unión nacieron cinco hijos: Margarita Teresa (1651-1673), casada en 1666 con Leopoldo I, emperador del Sacro Imperio, rey de Hungría y de Bohemia; Carlos II (1661-1700), futuro rey de España. En cuanto a los hijos extramatrimoniales destacaremos, entre todos, a Juan José de Austria (1629 - 1679), habido con la actriz María Inés Calderón, que fue el único legitimado por su padre en vida. Presidió el gobierno entre 1677 y 1679.
Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien realizó una enérgica política exterior que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. Tras la caída de Olivares, se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, ayudado por cortesanos muy influyentes, como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las Torres.
Los exitosos primeros años de su reinado auguraron la restauración de la preeminencia universal de los Habsburgo, pero la guerra constante de la Europa protestante y la católica Francia contra España condujeron al declive y ruina de la Monarquía Hispánica, que hubo de ceder la hegemonía en Europa a la pujante Francia de Luis XIV, así como reconocer la independencia de Portugal y las Provincias Unidas.
Fechas de reinado:
Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña: 1621-1665
Aunque desconocemos los orígenes de la fundación de Coria como sede episcopal, su existencia está atestiguada desde el año 589; al rubricar entre los asistentes al III Concilio de Toledo: «Iaquintus Cauriensis ecclesiae episcopus». Los límites más antiguos de la diócesis, presuntamente, los habría trazado el rey Wamba en el año 666.
Reconquistada la Medina Cauria, la sede episcopal fue restaurada el 30 de agosto de 1142, pasando a ser sufragánea de la metrópolis compostelana. De este modo, don Iñigo Navarrón se convirtió en el primer obispo tras la dominación musulmana. A la progresiva ampliación de territorios reconquistados, sobrevinieron los conflictos jurisdiccionales y administrativos con la Orden militar de Alcántara. Terminados definitivamente los tiempos de la cruzada para Coria, se iniciaron los de su gradual ordenación y reglamentación. Prueba de ello son las primeras menciones al Cabildo cauriense en el año 1233, sus primeras Constituciones capitulares en el 1315 y el primer Sínodo convocado, en 1331, por don Alfonso II. A nivel espiritual, junto con la vertebración de la red parroquial, muy pronto florecieron en el norte de la diócesis pequeños eremitorios, germen de los futuros conventos franciscanos.
Tras un largo periodo de prelados no residentes, ocupados en los afares del reino castellano-leonés y en las contiendas militares con el vecino Portugal, llegó a la diócesis el auge cultural con don Pedro Ximénez de Préxamo, quien instaló en Coria la primera imprenta de Extremadura. A este prelado debemos la iniciativa de construir la nueva catedral en el año 1496. El reclamo a la santidad vendrá de la mano del testigo fiel del Evangelio que fue san Pedro de Alcántara. Él, mejor que nadie, encarna el valor y la reciedumbre de nuestro pueblo en el ejercicio de la conquista cotidiana del Cielo. Otro Pedro, el obispo García de Galarza, fue quien puso en práctica las disposiciones del Concilio de Trento: promulgó nuevos estatutos para la catedral, visitó la diócesis, convocó 2 sínodos y el 4 de mayo de 1603 fundó el Seminario conciliar de san Pedro Apóstol en la villa de Cáceres. Allí permaneció durante dos siglos, hasta que fue trasladado a Coria, en 1819, por don Jacobo Beltrán.
El obispado estuvo dividido, hasta la celebración del Concordato de 1851, en los arciprestazgos de Coria, Galisteo, Granadilla, Montemayor, Cáceres, Alcántara, Valencia de Alcántara y Vicaría de Garrovillas. Tras dicho concordato, en 1867, la diócesis pasó a ser sufragánea de la Primada de Toledo.
Por Bula del Papa Pío XII, el 9 de abril de 1957, cambia de denominación la Diócesis, pasando a denominarse, Diócesis de Coria-Cáceres. La parroquia de Santa María la Mayor de Cáceres fue elevada al rango de Concatedral. Sus límites actuales quedaron fijados con el decreto pontificio del 20 de julio de 1958.
En 1954, el Seminario Mayor se establece en la Ciudad de Cáceres y el Seminario Menor, sigue en la Ciudad de Coria. En el año 1985, se unen los dos en el Edificio de Cáceres.
Con la creación de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz en 1994, pasó a formar parte de la misma, junto con las diócesis de Plasencia y la archidiócesis de Mérida-Badajoz.
Órgano colegiado y supremo de carácter técnico que tenía como principal función el control de las profesiones sanitarias en la Corona de Castilla y, a partir del siglo XVIII, también en Aragón. Con funciones jurisdiccionales, tenía capacidad para dictar sentencias y resoluciones administrativas y potestad para aprobar o reprobar a los candidatos que se presentasen para la validación de sus credenciales profesionales.
Como tal institución tiene su origen en la regulación emanada de la Real Pragmática de 30 de marzo de 1477; previamente, en la Corona de Castilla existían los alcaldes examinadores, figura que ya había sido regulada en tiempos de Juan II y Enrique IV. La novedad que implicaba la Pragmática de 1477 residía en la actuación colegiada de estos alcaldes examinadores. A través de Reales Cédulas y otras disposiciones legislativas se fue perfilando la institución en décadas posteriores y muy especialmente durante el reinado de Felipe II que estableció en varias Reales Cédulas la composición del mismo. Así, en 1593 se determinó que el Tribunal debía de contar con tres protomédicos y 3 examinadores. Fue cambiante también el área jurisdiccional sobre el que actuó el Protomedicato; aunque los Reyes Católicos extendieron la misma a todos los territorios de la Corona de Castilla, las resistencias de las autoridades locales a ceder su competencia en estas cuestiones redujo su ámbito de actuación (en algunos casos al terreno de la Corte) y obligó a la creación de Tribunales de Protomedicato más específicos para los distintos reinos. En el siglo XVIII y a raíz de los Decretos de la Nueva Planta, amplió su jurisdicción a los territorios de la Corona de Aragón. Igualmente, también hubo cambios en las profesiones sanitarias a examinar, en líneas generales a médicos, cirujanos y boticarios, aunque en ocasiones se extendió a todo tipo de profesión relacionada con el cuidado de la salud. No fue la única instancia con competencias en esta materia y así, hay que señalar que el Consejo Real de Castilla entendía en cuestiones relativas a la administración de los hospitales, la dotación de cátedras universitarias, la autorización de publicaciones, el establecimiento del Colegio de Cirujanos de Madrid o el reparto de salarios de médicos y cirujanos por parte de los ayuntamientos. Por su parte, la Sala de Alcaldes tenía jurisdicción sobre los heridos en hospitales a causa de acciones violentas y compartía con el Protomedicato la vigilancia de los enfermos contagiosos. También hubo momentos puntuales en los que las condiciones de salubridad pública aconsejaron la creación de instituciones ad hoc que interferían con la labor del Protomedicato como la Junta de Sanidad. Además, aunque la relación más estrecha del Real Tribunal era con el Consejo Real de Castilla, a lo largo del siglo XVIII fue la Secretaría de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia la que relevó a aquel.
La decadencia del Real Tribunal de Protomedicato se aceleró a finales del siglo XVIII llegando a perder sus facultades jurisdiccionales.
Ministro del Colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de Redención de Cautivos de Hervás sobre las condiciones de apertura de la botica
Escribano de Navalmoral de la Mata