Obligación de pago por el doctor y Arcediano de Trujillo Gil Martínez y el canónigo Gómez Ferrández al Arcediano de Plasencia Gonzalo García de Carvajal de 45 florines de oro del cuño de Aragón, cuando los requiriese, con penalización de 10 maravedís diarios sino los pagaban antes del tercer día. Dichos florines fueron dados por el Cabildo al Rey Juan II de Castilla por mandato del Papa Martín V, por la unión de la Iglesia y finalización del Cisma de Occidente.
Siendo testigos el bachiller Juan Rodríguez, el notario racionero Ferrán Martínez y el pertiguero Gonzalo Martínez. Signado por el racionero y notario apostólico Pedro González