A principios del siglo XIV, en medio de una serie de señoríos que pretendían apoderarse de todo el Campo Arañuelo (los Almaraz, Monroy, Zúñigas, Oropesa, Alba, Peñaranda y Serrejón), para evitarlo, la ciudad y obispado de Plasencia fundan el “Sexmo” de Plasencia y dos “Campanas” –las de Albalat y de la Mata–: un Concejo de alquerías dependientes de dicha ciudad.
En torno a la iglesia que construyen junto al arroyo Santa María: Santa María de la Mata (actuales ruinas de San Gregorio), en el cruce de la autovía con la carretera a Peraleda y Guadalupe. Esta peculiar institución, promovida por la iglesia, tenía como fin potenciar la repoblación, evitar la usurpación de tierras por parte de los señores y emanciparse de la Mesta.
Al principio estaba compuesta por Navalmoral de la Mata, Santa María de la Mata (sede matriz, fundada junto a una mata de encina, donde se apareció la Virgen), Valparaíso, Torviscoso y Malhincada (despoblados ya los tres últimos). Más tarde se incorporan Millanes y Peraleda de la Mata
A medida que los pueblos como Navalmoral y Peraleda crecieron y construyeron sus propias iglesias (como la de Santiago Apóstol en Peraleda), Santa María fue perdiendo importancia.
Así pues, la Campana fue una institución medieval promovida por la Iglesia que, al querer atender espiritualmente a la población pastoril dispersa, buscando un nexo de unión entre ella, instituyó parroquias rurales (allí acudían cada domingo sus vecinos, para los actos religiosos y c civiles).
La Campana cumplía, pues, una doble función cívico-religiosa: ya que, además de parroquia, era Concejo. Gradualmente, las primitivas y pequeñas alquerías irían creciendo, convirtiéndose en pueblos (con iglesias). Pero el trasfondo continuaba similar. Perdurará hasta mediados del siglo XIX (1855) que desapareció con la Desamortización de Madoz. El templo cayó en desuso y la imagen de la Virgen fue trasladada a la parroquia de Peraleda